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martes, 12 de julio de 2011

Pedacitos de cielo en la isla de Koh Tao...

El Babaloo y el New Heavens son rincones privilegiados desde los cuales es posible llegar al nirvana. Estos bares-restaurantes sitiados en Koh Tao, Tailandia, ofrecen vistas nocturnas alucinantes de distintos puntos de la isla.

El primero consta de una terraza bajo la cual sólo hay mar. Desde ella puede saborearse un enorme plato de fruta, yogur y muesli mientras se escucha el ruido de las olas y se observa la pacífica playa de Chalok Ban Kao. Parar la mirada en cada una de las antorchas que la iluminan dando pequeños tragos a un zumo de piña natural es todo un lujo.

El New Heavens Restaurant tampoco tiene desperdicio. Su carta la componen platos algo más caros y elaborados, como el curry paste con pollo y patata. Su localización en la parte más alta del cabo Laem Tato. Sentado en sus cojines al ras del suelo de madera es sencillo gozar de la paradisiaca playa de Thian Ok, sin duda la preferida de este piojo viajero, donde los discretos focos de luz acentúan el aspecto hogareño de las cabañas más cercanas a la orilla.

Si Buda existe realmente, estoy segura de que acude a estos pedacitos de cielo para regocijarse con su propia creación.

sábado, 2 de julio de 2011

La fauna en Koh Tao: sustos y placeres

Estar alojado en pleno monte tropical no podría ser mejor: despertarse con el cantar de los pájaros, mirar por la ventana y no ver más que árboles, dormirse escuchando a los grillos... Oh sí... Lo único que no es placentero es estar duchándose y de repente, descubrir que no estás sola bajo el agua...te acompaña un lagarto del largo de tu tronco y del ancho de tu bíceps... Fantástico animal que ameniza el tiempo de higiene!

Afortunadamente, en Koh Tao la fauna animal abarca mucho más que anfibios y reptiles. Esta pequeña isla del sureste tailandés es conocida por los arrecifes de coral que la circundan, convirtiéndola en un paraíso para los adeptos al buceo, y en general, para los amantes del mar.

Dar la vuelta entera a la isla en el barco de Roland y Joseba (un alemán y un vasco que llevan en Koh Tao más de 20 años) parando en cada una de las calas para hacer snorkle, es una de las mejores formas de disfrutar de este submundo oculto bajo el agua salada. A poca profundidad y utilizando simplemente unas gafas y un tubo pueden verse bancos de agujas, peces ángel, morenas, erizos y, cómo no, corales de todos los colores.
Ya a unos metros bajo la superfcie, y contando con los servicios de la escuela de buceo para españoles www.ihasia.net, el abanico se amplía a barracudas, meros de varios kilos, peces payaso jugando en las anémonas, estrellas de mar, y hasta diminutos peces cofre escondidos entre las rocas. Algunos incluso aseguran haber visto tiburones de metro y medio en la playa de Thiang Og, cerca de Shark Island. Carroñeros, eso sí.

Sin duda, esta minúscula porción de tierra de 21 km2 engancha a cualquiera que pose su pie en ella. Por su joya principal, el coral, pero también por sus playas rodeadas de palmeras, por su ambiente nocturno relajado, y por esos lagartos que acompañan a la hora de ducharse y a los que se echa de menos cuando se abandona la isla...

viernes, 24 de junio de 2011

Angkor City: ciudad de dioses

En los templos de Angkor City, en Camboya, todo está pensado para comunicarse con los dioses. Aunque muchos, como Bayon, nacieron para rendir tributo a Buda, otros surgieron como construcciones meramente hindús. No obstante, con el tiempo todos fueron remodelados por los distintos monarcas para adecuarlos a su religión. El rey Jayavaraman VII, por ejemplo, anadió un tercer ojo a todas las figuras para que pasaran de ser budistas, a hinduístas.

En Angkor Wat, el número de apsaras (bailarinas) en relieve que adornan los muros es 10.800. El motivo? Porque 1+8=9, y 9 es un número sagrado en estas religiones. Lo mismo pasa con los dioses y los demonios que vigilan la pasarela de entrada a Bayon, el templo principal de Angkor Tom (Ciudad Grande): son 54 porque 5=4=9, de nuevo el 'holly number'. Además, las columnas de este edificio están talladas con 4 caras que las recorren a lo ancho. Por qué 4? Porque 4 son los estados de mente en el budismo: simpatía, igualdad, compasión y caridad. Estos preceptos, guía de cualquier monje vestido de naranja, se ponen en práctica bajo los tejados de estas construcciones sagradas, perforados en su parte superior, para que así entre la luz desde el cielo hasta la tierra, comunicando lo etéreo con lo terrenal. Por supuesto, los hombres que morían trabajando en los siglos XII y XIII para levantar tales templos, iban directamente al paraíso -siempre según creencias budistas e hinduístas, muy parecidas entre sí-.
Lo curioso es que pese a todas estas supersticiones, lo que movía a los reyes a construir estos monumentos era, nada más y nada menos, que la ostentación. La mayoría son premios que se otorgaban a ellos mismos o regalos que hacían a sus gurús, madres o padres. En cualquier caso, estas maravillas son dignas de ver! Y quien venga debería contar con las explicaciones de Votha, un guía que no dejará sin respuesta a ninguna de las cincuenta mil preguntas que le hagáis... ongvotha@yahoo.com

miércoles, 22 de junio de 2011

otra más de Bangkok...

Hoy hemos llegado a Camboya desde Tailandia utilizando como medios de locomoción: un taxi hasta la estación de Mo Chit de Bangkok, un bus hasta la frontera con Camboya, un shuttle bus hasta la estación de bus de Poipet, un bus desde Poipet a Siem Reap y un tuktuk al hotel. 9 o 10 horas de viaje, pero muuuy llevaderas! Hemos coincidido con una pareja de rusos de Siberia, 2 escoceses y un inglés.

Pero antes de llegar aquí, hemos disfrutado muchísimo de la capital tailandesa. Las calles recónditas de Chinatown son alucinantes, sobre todo Soi Wanit 2, manchada de grasa por la multitud de desguaces que la recorren. Las ancianas, todas de ascendencia china, sacan sus grandes ollas a las aceras y ofrecen a los vecinos platos de arroz y cerdo. Los residentes de este área no están acostumbrados a la presencia de turistas, pero no se alteran al vernos pasar, al contrario de lo que sucede en torno al puerto de Wat Sathon, al sur del río Chao Praya. Aquí, los estudiantes de secundaria recién salidos de la escuela se ríen al vernos pasar y gritan: "Hello!". Los motoristas giran la cabeza para cerciorarse de que somos 'farang', tal y como llaman a los extranjeros. En este pequeno guetto es extrano ver a alguien cuyos ojos no sean achinados.

Así van pasando los días en estas tierras del sureste asiático! Manana, lo que más ilusión le hace a mi amiga jienense E. : Angkor Wat.

martes, 17 de mayo de 2011

NOMBRE: ANDRE GOMES, CARRERA: ECONÓMICAS, COLOR DE PIEL: BLANCO

¿Sabíais que en Sudáfrica, además del nombre, el curso y la carrera, en los exámenes los alumnos tienen que especificar cuál es el color de su piel?
Yo conocí esta realidad el domingo, mientras A. y yo conversábamos en Cracovia con Asia, una chica polaca, y Andre, un sudafricano de raíces portuguesas. Esta charla entre desconocidos, aderezada con enormes cervezas polacas que más tarde pasaron a ser chupitos de vodka, supuso para todos un gran intercambio cultural, cuyas conclusiones fueron de lo más paradójicas.

A lo largo de mi vida he hablado con muchas personas de orígenes y estilos de vida distintos al mío, pero esta vez fue peculiar; la combinación de un africano, una europea del este y dos europeos del sur resultó ser realmente enriquecedora. El ocio, la discriminación racial, la inmigración, la riqueza, el paro...fueron algunos de los temas sobre los que discutimos y gracias a los cuales surgieron datos tan desconcertantes como el que encabeza este texto: la obligación de indicar en los exámenes si el alumno que lo firma es blanco o negro.

Según nos contaba Andre, esta medida beneficia a los blancos, que suman el 15% de la población sudafricana, y perjudica al 85% restante. Parece que este privilegio también deja notarse en el terreno laboral, en el que las empresas prefieren la contratación de trabajadores cuyo color de piel sea blanca. Esto choca con la política del African National Congress (ANC), partido de Nelson Mandela que gobierna desde el 94 tomando como base unos principios contra-apartheid, que fomentan la discriminación positiva, y en definitiva contribuyen a acrecentar la división, ya existente, entre las dos razas mayoritarias de los ciudadanos de Sudáfrica.

Aunque todas estas actitudes sean lógicas dada la segregación racial que ha dominado el país hasta hace poco, son también desconcertantes, pues no dejamos de hablar de una nación que ha luchado por derrotar el racismo, y de una agrupación política gobernante desde la cual el mismo Mandela ha peleado "contra la discriminación de los negros y la discriminación de los blancos".