viernes, 24 de junio de 2011

La aldea que flota sobre aguas marrones

A orillas del último tramo del río Siem Reap, justo en su desembocadura al lago Tonle Sap, flotan cientos de barcos. Barcos que, sobre su base de bambú, sustentan paredes y tejados hechos con palos y hojas, o con hojalata en el mejor de los casos.

Son más de 5.000 personas las que viven en esta aldea, Chong Kneas, en la que no falta nada: tienen tiendas, escuelas e incluso peluquerías flotantes. Su principal actividad es la pesca, la que llevan a cabo en el gran lago marrón que debe su color al lodo. Por ello, cuando las lluvias cesan en la temporada seca y el viento ya no levanta olas que puedan destruir sus hogares, los habitantes trasladan sus casas navegantes hasta el propio Tonle Sap, el lago de mayor extensión del sudeste asiático, que en época húmeda goza de un caudal de 12.000 km2.

Según nos contaba Tee, el chico de 19 anos que nos conducía por la ribera, el colegio de primaria de Chong Kneas educa a 250 ninos. Pero para hacer secundaria es necesario ir cada día a la ciudad de Siem Reap, donde él estudia actualmente. El problema viene después: sólo los más ricos pueden pagarse una carrera en la universidad, que les aseguraría un futuro próspero. Tee no podrá estudiar más allá del bachillerato, porque cada mes la facultad le cobraría 50 dólares, una cantidad que ni él ni sus padres consiguen ahorrar.

Aunque los inicios de esta aldea flotante se deben a la llegada de inmigrantes vietnamitas que no tenían recursos para pagar un hogar, hoy en día son muchos los camboyanos que acuden al río Siem Reap para levantar sus chabolas. Sustituyendo las motos por barcas, los aceleradores por remos, y los suelos por aguas lodosas, logran comer cada día gracias a la pesca y a los turistas que por allí se acercan a ver un paisaje realmente curioso..

En los próximos días, diarios de un piojo viajero desde Ko Samui y Ko Tao, en Tailandia.

Angkor City: ciudad de dioses

En los templos de Angkor City, en Camboya, todo está pensado para comunicarse con los dioses. Aunque muchos, como Bayon, nacieron para rendir tributo a Buda, otros surgieron como construcciones meramente hindús. No obstante, con el tiempo todos fueron remodelados por los distintos monarcas para adecuarlos a su religión. El rey Jayavaraman VII, por ejemplo, anadió un tercer ojo a todas las figuras para que pasaran de ser budistas, a hinduístas.

En Angkor Wat, el número de apsaras (bailarinas) en relieve que adornan los muros es 10.800. El motivo? Porque 1+8=9, y 9 es un número sagrado en estas religiones. Lo mismo pasa con los dioses y los demonios que vigilan la pasarela de entrada a Bayon, el templo principal de Angkor Tom (Ciudad Grande): son 54 porque 5=4=9, de nuevo el 'holly number'. Además, las columnas de este edificio están talladas con 4 caras que las recorren a lo ancho. Por qué 4? Porque 4 son los estados de mente en el budismo: simpatía, igualdad, compasión y caridad. Estos preceptos, guía de cualquier monje vestido de naranja, se ponen en práctica bajo los tejados de estas construcciones sagradas, perforados en su parte superior, para que así entre la luz desde el cielo hasta la tierra, comunicando lo etéreo con lo terrenal. Por supuesto, los hombres que morían trabajando en los siglos XII y XIII para levantar tales templos, iban directamente al paraíso -siempre según creencias budistas e hinduístas, muy parecidas entre sí-.
Lo curioso es que pese a todas estas supersticiones, lo que movía a los reyes a construir estos monumentos era, nada más y nada menos, que la ostentación. La mayoría son premios que se otorgaban a ellos mismos o regalos que hacían a sus gurús, madres o padres. En cualquier caso, estas maravillas son dignas de ver! Y quien venga debería contar con las explicaciones de Votha, un guía que no dejará sin respuesta a ninguna de las cincuenta mil preguntas que le hagáis... ongvotha@yahoo.com

miércoles, 22 de junio de 2011

otra más de Bangkok...

Hoy hemos llegado a Camboya desde Tailandia utilizando como medios de locomoción: un taxi hasta la estación de Mo Chit de Bangkok, un bus hasta la frontera con Camboya, un shuttle bus hasta la estación de bus de Poipet, un bus desde Poipet a Siem Reap y un tuktuk al hotel. 9 o 10 horas de viaje, pero muuuy llevaderas! Hemos coincidido con una pareja de rusos de Siberia, 2 escoceses y un inglés.

Pero antes de llegar aquí, hemos disfrutado muchísimo de la capital tailandesa. Las calles recónditas de Chinatown son alucinantes, sobre todo Soi Wanit 2, manchada de grasa por la multitud de desguaces que la recorren. Las ancianas, todas de ascendencia china, sacan sus grandes ollas a las aceras y ofrecen a los vecinos platos de arroz y cerdo. Los residentes de este área no están acostumbrados a la presencia de turistas, pero no se alteran al vernos pasar, al contrario de lo que sucede en torno al puerto de Wat Sathon, al sur del río Chao Praya. Aquí, los estudiantes de secundaria recién salidos de la escuela se ríen al vernos pasar y gritan: "Hello!". Los motoristas giran la cabeza para cerciorarse de que somos 'farang', tal y como llaman a los extranjeros. En este pequeno guetto es extrano ver a alguien cuyos ojos no sean achinados.

Así van pasando los días en estas tierras del sureste asiático! Manana, lo que más ilusión le hace a mi amiga jienense E. : Angkor Wat.

domingo, 19 de junio de 2011

Bangkok: la ventana del caos

BANGKOK: la primera parada de nuestro viaje. Para que os hagais a la idea del caos de esta ciudad, os dire que ayer tardamos como 2 horas en llegar desde el aeropuerto hasta el hotel. Cogimos el skytrain y el bus para movernos un poco menos como guiris y un poco mas como locales. Y los medios de locomocion no fueron el problema! Lo fue el llegar desde la parada de autobus hasta el hotel, porque la disposicion de las calles y la circulacion de los coches y motos es caotica. Finalmente, y con la ayuda de varios thais (en general todos son super sonrientes y amables) llegamos al hostal-hotel, bastante bien situado.

Al asomarme por la ventana vi a un grupo de ninos tailandeses reunidos en un patio en el que habia dibujadas cuatro rayas verdes, cruzadas por una red. Los 7 chicos y la unica chica se turnaban las raquetas para jugar al badmington. Esta escena se producia al lado de unas chabolas, que a su vez estaban tan cerca de nuestra burbuja hotelera. Que realidades tan distintas, y que proximas en el espacio!

Mas tarde fuimos al mercado de Chatuchak: un espacio enoooorme con un numero infinito de puestos. Si bien habia guiris, otros muchos parecian ser autoctonos, que acudian a tomar zumos en bolsas y a comprar ropa barata para para sus hijos. Otras vez, se abria ante nosotros la ventana del caos, de la divergencia, de la diversidad: ropa, comida, muebles, plantas y animales. Todos dispuestos unos al lado de los otros...

Hoy ya es lunes y hay que aprovechar el tiempo! Asi que un dia de estos os cuento mas!!!

PD: NO SE DONDE ESTAN LAS TILDES, POR ESO NO LAS PONGO

sábado, 4 de junio de 2011

15m: revolución 2.0






La Spanish Revolution se gestó en internet, y hasta hoy pervive gracias a esta herramienta. En este vídeo os explico los orígenes del movimiento.