En los templos de Angkor City, en Camboya, todo está pensado para comunicarse con los dioses. Aunque muchos, como Bayon, nacieron para rendir tributo a Buda, otros surgieron como construcciones meramente hindús. No obstante, con el tiempo todos fueron remodelados por los distintos monarcas para adecuarlos a su religión. El rey Jayavaraman VII, por ejemplo, anadió un tercer ojo a todas las figuras para que pasaran de ser budistas, a hinduístas.
En Angkor Wat, el número de apsaras (bailarinas) en relieve que adornan los muros es 10.800. El motivo? Porque 1+8=9, y 9 es un número sagrado en estas religiones. Lo mismo pasa con los dioses y los demonios que vigilan la pasarela de entrada a Bayon, el templo principal de Angkor Tom (Ciudad Grande): son 54 porque 5=4=9, de nuevo el 'holly number'. Además, las columnas de este edificio están talladas con 4 caras que las recorren a lo ancho. Por qué 4? Porque 4 son los estados de mente en el budismo: simpatía, igualdad, compasión y caridad. Estos preceptos, guía de cualquier monje vestido de naranja, se ponen en práctica bajo los tejados de estas construcciones sagradas, perforados en su parte superior, para que así entre la luz desde el cielo hasta la tierra, comunicando lo etéreo con lo terrenal. Por supuesto, los hombres que morían trabajando en los siglos XII y XIII para levantar tales templos, iban directamente al paraíso -siempre según creencias budistas e hinduístas, muy parecidas entre sí-.
Lo curioso es que pese a todas estas supersticiones, lo que movía a los reyes a construir estos monumentos era, nada más y nada menos, que la ostentación. La mayoría son premios que se otorgaban a ellos mismos o regalos que hacían a sus gurús, madres o padres. En cualquier caso, estas maravillas son dignas de ver! Y quien venga debería contar con las explicaciones de Votha, un guía que no dejará sin respuesta a ninguna de las cincuenta mil preguntas que le hagáis... ongvotha@yahoo.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario