Hoy hemos llegado a Camboya desde Tailandia utilizando como medios de locomoción: un taxi hasta la estación de Mo Chit de Bangkok, un bus hasta la frontera con Camboya, un shuttle bus hasta la estación de bus de Poipet, un bus desde Poipet a Siem Reap y un tuktuk al hotel. 9 o 10 horas de viaje, pero muuuy llevaderas! Hemos coincidido con una pareja de rusos de Siberia, 2 escoceses y un inglés.
Pero antes de llegar aquí, hemos disfrutado muchísimo de la capital tailandesa. Las calles recónditas de Chinatown son alucinantes, sobre todo Soi Wanit 2, manchada de grasa por la multitud de desguaces que la recorren. Las ancianas, todas de ascendencia china, sacan sus grandes ollas a las aceras y ofrecen a los vecinos platos de arroz y cerdo. Los residentes de este área no están acostumbrados a la presencia de turistas, pero no se alteran al vernos pasar, al contrario de lo que sucede en torno al puerto de Wat Sathon, al sur del río Chao Praya. Aquí, los estudiantes de secundaria recién salidos de la escuela se ríen al vernos pasar y gritan: "Hello!". Los motoristas giran la cabeza para cerciorarse de que somos 'farang', tal y como llaman a los extranjeros. En este pequeno guetto es extrano ver a alguien cuyos ojos no sean achinados.
Así van pasando los días en estas tierras del sureste asiático! Manana, lo que más ilusión le hace a mi amiga jienense E. : Angkor Wat.
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