domingo, 17 de julio de 2011

El bar polaco que antaño fuera un hogar judío

En esta tarde de julio y encerrada en una oficina de la capital, no puedo evitar acordarme de Alchemia: la casa transformada en un bar.

Situado en el Kazimierz de Cracovia, este hogar donde antaño vivía una tradicional familia judía es hoy uno de los bares más frecuentados de la capital cultural de Polonia. Sus muebles son los mismos que decoraban la casa hace unos años; todos de madera, pero de distintos tamaños y formas. No hay una silla igual que la otra. No veréis ni una sola lámpara; la iluminación corre a cargo de velas y candelabros que aportan algo de luz a este espacio caótico y acogedor. Las paredes están decoradas con pinturas de familia, trazadas sobre lienzos desgastados. Al mirarlos, una no deja de pensar que puede que esos rostros correspondan a los de aquéllos que dormían, comían y cenaban en ese cuarto antes de que Hitler se cebara con ellos y su doctrina.

Lo curioso es que su aspecto hogareño no lo convierte en un bar tranquilo de domingo. Al contrario. La música indie de ritmos acelerados suena al volumen perfecto, el que despierta sin dejarte sordo. Los polacos que lo concurren son bohemios y rockeros parlanchines. Los más impuntuales no encuentran sitio y permanecen de pie colapsando la entrada. Los fumadores se refugian tras la puerta del que probablemente fuera el dormitorio parental, y los más sanos cuelgan sus pertenencias en los percheros del salón.

Para volver a la realidad tras sentirse como un judío en los años 20 no hay nada mejor que pedirse, ahí mismo, una cerveza nacional Zywiec acompañada de una brutal tarta de chocolate y cerezas...

martes, 12 de julio de 2011

Pedacitos de cielo en la isla de Koh Tao...

El Babaloo y el New Heavens son rincones privilegiados desde los cuales es posible llegar al nirvana. Estos bares-restaurantes sitiados en Koh Tao, Tailandia, ofrecen vistas nocturnas alucinantes de distintos puntos de la isla.

El primero consta de una terraza bajo la cual sólo hay mar. Desde ella puede saborearse un enorme plato de fruta, yogur y muesli mientras se escucha el ruido de las olas y se observa la pacífica playa de Chalok Ban Kao. Parar la mirada en cada una de las antorchas que la iluminan dando pequeños tragos a un zumo de piña natural es todo un lujo.

El New Heavens Restaurant tampoco tiene desperdicio. Su carta la componen platos algo más caros y elaborados, como el curry paste con pollo y patata. Su localización en la parte más alta del cabo Laem Tato. Sentado en sus cojines al ras del suelo de madera es sencillo gozar de la paradisiaca playa de Thian Ok, sin duda la preferida de este piojo viajero, donde los discretos focos de luz acentúan el aspecto hogareño de las cabañas más cercanas a la orilla.

Si Buda existe realmente, estoy segura de que acude a estos pedacitos de cielo para regocijarse con su propia creación.

sábado, 2 de julio de 2011

La fauna en Koh Tao: sustos y placeres

Estar alojado en pleno monte tropical no podría ser mejor: despertarse con el cantar de los pájaros, mirar por la ventana y no ver más que árboles, dormirse escuchando a los grillos... Oh sí... Lo único que no es placentero es estar duchándose y de repente, descubrir que no estás sola bajo el agua...te acompaña un lagarto del largo de tu tronco y del ancho de tu bíceps... Fantástico animal que ameniza el tiempo de higiene!

Afortunadamente, en Koh Tao la fauna animal abarca mucho más que anfibios y reptiles. Esta pequeña isla del sureste tailandés es conocida por los arrecifes de coral que la circundan, convirtiéndola en un paraíso para los adeptos al buceo, y en general, para los amantes del mar.

Dar la vuelta entera a la isla en el barco de Roland y Joseba (un alemán y un vasco que llevan en Koh Tao más de 20 años) parando en cada una de las calas para hacer snorkle, es una de las mejores formas de disfrutar de este submundo oculto bajo el agua salada. A poca profundidad y utilizando simplemente unas gafas y un tubo pueden verse bancos de agujas, peces ángel, morenas, erizos y, cómo no, corales de todos los colores.
Ya a unos metros bajo la superfcie, y contando con los servicios de la escuela de buceo para españoles www.ihasia.net, el abanico se amplía a barracudas, meros de varios kilos, peces payaso jugando en las anémonas, estrellas de mar, y hasta diminutos peces cofre escondidos entre las rocas. Algunos incluso aseguran haber visto tiburones de metro y medio en la playa de Thiang Og, cerca de Shark Island. Carroñeros, eso sí.

Sin duda, esta minúscula porción de tierra de 21 km2 engancha a cualquiera que pose su pie en ella. Por su joya principal, el coral, pero también por sus playas rodeadas de palmeras, por su ambiente nocturno relajado, y por esos lagartos que acompañan a la hora de ducharse y a los que se echa de menos cuando se abandona la isla...

viernes, 24 de junio de 2011

La aldea que flota sobre aguas marrones

A orillas del último tramo del río Siem Reap, justo en su desembocadura al lago Tonle Sap, flotan cientos de barcos. Barcos que, sobre su base de bambú, sustentan paredes y tejados hechos con palos y hojas, o con hojalata en el mejor de los casos.

Son más de 5.000 personas las que viven en esta aldea, Chong Kneas, en la que no falta nada: tienen tiendas, escuelas e incluso peluquerías flotantes. Su principal actividad es la pesca, la que llevan a cabo en el gran lago marrón que debe su color al lodo. Por ello, cuando las lluvias cesan en la temporada seca y el viento ya no levanta olas que puedan destruir sus hogares, los habitantes trasladan sus casas navegantes hasta el propio Tonle Sap, el lago de mayor extensión del sudeste asiático, que en época húmeda goza de un caudal de 12.000 km2.

Según nos contaba Tee, el chico de 19 anos que nos conducía por la ribera, el colegio de primaria de Chong Kneas educa a 250 ninos. Pero para hacer secundaria es necesario ir cada día a la ciudad de Siem Reap, donde él estudia actualmente. El problema viene después: sólo los más ricos pueden pagarse una carrera en la universidad, que les aseguraría un futuro próspero. Tee no podrá estudiar más allá del bachillerato, porque cada mes la facultad le cobraría 50 dólares, una cantidad que ni él ni sus padres consiguen ahorrar.

Aunque los inicios de esta aldea flotante se deben a la llegada de inmigrantes vietnamitas que no tenían recursos para pagar un hogar, hoy en día son muchos los camboyanos que acuden al río Siem Reap para levantar sus chabolas. Sustituyendo las motos por barcas, los aceleradores por remos, y los suelos por aguas lodosas, logran comer cada día gracias a la pesca y a los turistas que por allí se acercan a ver un paisaje realmente curioso..

En los próximos días, diarios de un piojo viajero desde Ko Samui y Ko Tao, en Tailandia.

Angkor City: ciudad de dioses

En los templos de Angkor City, en Camboya, todo está pensado para comunicarse con los dioses. Aunque muchos, como Bayon, nacieron para rendir tributo a Buda, otros surgieron como construcciones meramente hindús. No obstante, con el tiempo todos fueron remodelados por los distintos monarcas para adecuarlos a su religión. El rey Jayavaraman VII, por ejemplo, anadió un tercer ojo a todas las figuras para que pasaran de ser budistas, a hinduístas.

En Angkor Wat, el número de apsaras (bailarinas) en relieve que adornan los muros es 10.800. El motivo? Porque 1+8=9, y 9 es un número sagrado en estas religiones. Lo mismo pasa con los dioses y los demonios que vigilan la pasarela de entrada a Bayon, el templo principal de Angkor Tom (Ciudad Grande): son 54 porque 5=4=9, de nuevo el 'holly number'. Además, las columnas de este edificio están talladas con 4 caras que las recorren a lo ancho. Por qué 4? Porque 4 son los estados de mente en el budismo: simpatía, igualdad, compasión y caridad. Estos preceptos, guía de cualquier monje vestido de naranja, se ponen en práctica bajo los tejados de estas construcciones sagradas, perforados en su parte superior, para que así entre la luz desde el cielo hasta la tierra, comunicando lo etéreo con lo terrenal. Por supuesto, los hombres que morían trabajando en los siglos XII y XIII para levantar tales templos, iban directamente al paraíso -siempre según creencias budistas e hinduístas, muy parecidas entre sí-.
Lo curioso es que pese a todas estas supersticiones, lo que movía a los reyes a construir estos monumentos era, nada más y nada menos, que la ostentación. La mayoría son premios que se otorgaban a ellos mismos o regalos que hacían a sus gurús, madres o padres. En cualquier caso, estas maravillas son dignas de ver! Y quien venga debería contar con las explicaciones de Votha, un guía que no dejará sin respuesta a ninguna de las cincuenta mil preguntas que le hagáis... ongvotha@yahoo.com

miércoles, 22 de junio de 2011

otra más de Bangkok...

Hoy hemos llegado a Camboya desde Tailandia utilizando como medios de locomoción: un taxi hasta la estación de Mo Chit de Bangkok, un bus hasta la frontera con Camboya, un shuttle bus hasta la estación de bus de Poipet, un bus desde Poipet a Siem Reap y un tuktuk al hotel. 9 o 10 horas de viaje, pero muuuy llevaderas! Hemos coincidido con una pareja de rusos de Siberia, 2 escoceses y un inglés.

Pero antes de llegar aquí, hemos disfrutado muchísimo de la capital tailandesa. Las calles recónditas de Chinatown son alucinantes, sobre todo Soi Wanit 2, manchada de grasa por la multitud de desguaces que la recorren. Las ancianas, todas de ascendencia china, sacan sus grandes ollas a las aceras y ofrecen a los vecinos platos de arroz y cerdo. Los residentes de este área no están acostumbrados a la presencia de turistas, pero no se alteran al vernos pasar, al contrario de lo que sucede en torno al puerto de Wat Sathon, al sur del río Chao Praya. Aquí, los estudiantes de secundaria recién salidos de la escuela se ríen al vernos pasar y gritan: "Hello!". Los motoristas giran la cabeza para cerciorarse de que somos 'farang', tal y como llaman a los extranjeros. En este pequeno guetto es extrano ver a alguien cuyos ojos no sean achinados.

Así van pasando los días en estas tierras del sureste asiático! Manana, lo que más ilusión le hace a mi amiga jienense E. : Angkor Wat.

domingo, 19 de junio de 2011

Bangkok: la ventana del caos

BANGKOK: la primera parada de nuestro viaje. Para que os hagais a la idea del caos de esta ciudad, os dire que ayer tardamos como 2 horas en llegar desde el aeropuerto hasta el hotel. Cogimos el skytrain y el bus para movernos un poco menos como guiris y un poco mas como locales. Y los medios de locomocion no fueron el problema! Lo fue el llegar desde la parada de autobus hasta el hotel, porque la disposicion de las calles y la circulacion de los coches y motos es caotica. Finalmente, y con la ayuda de varios thais (en general todos son super sonrientes y amables) llegamos al hostal-hotel, bastante bien situado.

Al asomarme por la ventana vi a un grupo de ninos tailandeses reunidos en un patio en el que habia dibujadas cuatro rayas verdes, cruzadas por una red. Los 7 chicos y la unica chica se turnaban las raquetas para jugar al badmington. Esta escena se producia al lado de unas chabolas, que a su vez estaban tan cerca de nuestra burbuja hotelera. Que realidades tan distintas, y que proximas en el espacio!

Mas tarde fuimos al mercado de Chatuchak: un espacio enoooorme con un numero infinito de puestos. Si bien habia guiris, otros muchos parecian ser autoctonos, que acudian a tomar zumos en bolsas y a comprar ropa barata para para sus hijos. Otras vez, se abria ante nosotros la ventana del caos, de la divergencia, de la diversidad: ropa, comida, muebles, plantas y animales. Todos dispuestos unos al lado de los otros...

Hoy ya es lunes y hay que aprovechar el tiempo! Asi que un dia de estos os cuento mas!!!

PD: NO SE DONDE ESTAN LAS TILDES, POR ESO NO LAS PONGO